No hay semana sin su polémica en la que se intenta encajar la doctrina de la iglesia en las categorías ideologizadas de la política. Esta vez el debate gira entorno al concepto de “prioridad nacional” que PP y Vox han pactado en las autonomías en las que gobiernan, que establece que determinados criterios de arraigo computarán en los sistemas de baremación para obtención de las ayudas públicas. La Iglesia recuerda que su mirada ha de ser más amplia, que tiene que incluir al conjunto de los hijos de Dios.
El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Francisco César García Magán, ha pedido “prioridad de Evangelio” frente a la “prioridad nacional” que propone Vox y ha asegurado que la Iglesia “no estará nunca” de acuerdo con medidas que traten de “excluir o anular al otro”.
“La Iglesia no se mueve a nivel de eslogan, ni de este, ni de ninguno. La realidad de la Iglesia es mucho más amplia, más rica. Menos todavía cuando, de un lado, se quiere anular, excluir, eliminar al otro. En eso la Iglesia no está, ni puede estar, ni estará nunca. Nuestra mirada y nuestra prioridad es el Evangelio”, explicó el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Francisco César García Magán, en la redad de prensa de clausura de la 129 Asamblea Plenaria de los obispos, reunidos en Madrid.
“La Iglesia no se mueve a nivel de eslogan. (…)
Nuestra mirada y nuestra prioridad es el Evangelio”
Los días previos, la polémica política había girado entorno a una de las medidas del acuerdo establecido entre PP y Vox, primero en Extremadura, después en Aragón. El punto que más conflicto ha generado es que Vox ha exigido que, en la concesión de ayudas públicas en el ámbito autonómico (muchas de las competencias en este sentido están traspasadas), se dará prioridad a las personas con más arraigo en la región.
No se especifica en la literalidad del texto que hayan de ser españolas, pero al considerar un arraigo de una década, muchos extranjeros que han llegado a nuestro país en los últimos tiempos quedan por detrás de otros, tanto extranjeros como españoles, que llevan más tiempo viviendo en España, han echado raíces y están integrados en su sociedad.
Ante este tipo de enconados debates, con sus múltiples focos de opinión, líderes mediáticos y desenfreno en redes sociales, la propuesta de la Iglesia no es tomar partido por un grupo político u otro, o sustentar una ideología de raigambre política, cuando no electoralista, sino volver la mirada a las palabras del Evangelio porque esa es la función de la Iglesia y de sus obispos: iluminar la realidad de la Iglesia bajo la luz de la fe que conocimos a través de Jesucristo y cuyo mensaje está recogido en sus palabras y sus obras.
Por eso, el portavoz de los obispos aseguró que “la dignidad de la persona humana es intocable, irrenunciable y no se puede reducir” y lamentó que “la política se mueve mucho a golpe de eslóganes y reclamos publicitarios que buscan una polarización”. Lo que la Iglesia defiende en esta cuestión de las ayudas es el mandamiento nuevo que Jesús dejó a los cristianos: que amasen al prójimo como a sí mismos.
“La dignidad de la persona humana es intocable,
irrenunciable y no se puede reducir”
Frente a esta “polarización”, el monseñor Magán proponía el criterio del “amor al prójimo” no solo al que es del mismo partido o religión. “El criterio evangélico está por encima de cualquier otra consideración y la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y otros”, remarcó.
Crítica a Vox por atacar a Cáritas
Donde sí se mojó el obispo, no por criticar a los políticos sino por defender la labor de la Iglesia, fue en las palabras sobre la voluntad expresada por Vox de eliminar Cáritas y otras organizaciones que ayudan a los migrantes en distintos planos de su vida. “”sto es un claro ejemplo” de que se mueven “a golpe de ideología, a golpe de polarización y de eslogan” y, en su lugar, ha reclamado un análisis “sereno y realista de las cosas”, dijo García Magán.
Además, el secretario general salió en defensa del obispo de Canarias, José Mazuelos, que el pasado miércoles pidió empatía con las personas migrantes, sugiriendo que a muchos habría que “meterlos en un cayuco cinco días sin comer” para que se pusieran en su piel, y ha acusado de “injuria” al presidente de Vox, Santiago Abascal, cuando acusó a los obispos de “hacer negocio con la inmigración ilegal”.
“Entra en el ámbito de la pura posición ideológica porque no se basan en la verdad, se basan en la falsedad incluso en un ámbito ya de injuria, decir que hay enriquecimiento donde no lo hay entra en un ámbito delicado”, advirtió el portavoz de la Conferencia Episcopal.



