Trump acusa a León XIV de ser débil en política exterior. ¿Por qué la Iglesia está en contra de cualquier guerra y eso no es política?

Trump acusa a León XIV de ser débil en política exterior. ¿Por qué la Iglesia está en contra de cualquier guerra y eso no es política?

Ataque furibundo de Donald Trump al Papa León XIV en su cuenta social privada, en el que le ha acusado de ser “débil” en la persecución de la delincuencia. Y clara respuesta del Santo Padre en su viaje de camino a África: el mensaje del Evangelio es un claro “no a la guerra”. ¿Qué dice la Doctrina Social de la Iglesia al respecto?

El Papa ha respondido a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las que asegura que el Pontífice es una persona “débil” en materia de delincuencia y “pésimo” en política exterior. “No soy político, hablo del Evangelio. A los líderes del mundo les digo basta de guerras”, ha afirmado León XIV, en medio de la creciente amenaza bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán en la que se han visto implicados numerosos países de Oriente Medio.

Así se ha expresado el Pontífice durante la rueda de prensa del vuelo que le ha trasladado a Argel en el inicio de su tercer viaje apostólico internacional, un recorrido por cuatro países africanos –Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial– que se extenderá hasta el próximo jueves 23 de abril. “No veo mi papel como el de un político, no soy un político, no quiero entrar en un debate con él”, ha afirmado el Papa ante los cerca de 70 periodistas que le acompañan en el viaje.

Ante una periodista estadounidense que ha reiterado la pregunta, León XIV ha afirmado que no tiene “miedo” a la administración de Trump. “Continuaré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, aquello por lo que la Iglesia trabaja –ha insistido–. Lo digo para todos los líderes del mundo, no solo para él: intentemos terminar con las guerras y promover la paz y la reconciliación”.

Asimismo, según Vatican News, el Obispo de Roma ha insistido en que continuará “alzando la voz contra la guerra, intentando promover la paz, promoviendo el diálogo y el multilateralismo con los Estados para buscar soluciones a los problemas”. “Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor”, ha aseverado.

La Doctrina Social de la Iglesia, en contra de la guerra

El Papa es firme en la defensa de la paz y del diálogo como la vía más adecuada para resolver cualquier conflicto. Así lo ha defendido la Iglesia a través de la doctrina social recogida en numerosos documentos pontificios y conciliares. “El Magisterio condena «la crueldad de la guerra» y pide que sea considerada con una perspectiva completamente nueva: «En nuestra época, que se jacta de poseer la energía atómica, resulta un absurdo sostener que la guerra es un medio apto para resarcir el derecho violado». La guerra es un «flagelo » y no representa jamás un medio idóneo para resolver los problemas que surgen entre las Naciones: «No lo ha sido nunca y no lo será jamás »,porque genera nuevos y más complejos conflictos.1037 Cuando estalla, la guerra se convierte en «una matanza inútil», «aventura sin retorno», que amenaza el presente y pone en peligro el futuro de la humanidad: «Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra». Los daños causados por un conflicto armado no son solamente materiales, sino también morales. La guerra es, en definitiva, «el fracaso de todo auténtico humanismo», «siempre es una derrota de la humanidad»: «nunca más los unos contra los otros, ¡nunca más! … ¡nunca más la guerra, nunca más la guerra!»”, dice el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en su punto 497.

Por eso, la Iglesia siempre ha abogado por la “búsqueda de soluciones alternativas a la guerra para resolver los conflictos internacionales”. En ese sentido, considera “esencial la búsqueda de las causas que originan un conflicto bélico, ante todo las relacionadas con situaciones estructurales de injusticia, de miseria y de explotación, sobre las que hay que intervenir con el objeto de eliminarlas: «Por eso, el otro nombre de la paz es el desarrollo. Igual que existe la responsabilidad colectiva de evitar la guerra, también existe la responsabilidad colectiva de promover el desarrollo», apunta en el 498 del mismo documento.

Para la Iglesia, la guerra es siempre la peor opción y sólo en el caso de la legítima defensa, “los responsables del Estado agredido tienen el derecho y el deber de organizar la defensa, incluso usando la fuerza de las armas” (DSI, 500). Pero sólo cuando “todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces”.

Mucho antes de llegar a este punto, la DSI recuerda que “los Estados siguen teniendo la obligación de hacer todo lo posible para «garantizar las condiciones de la paz, no sólo en su propio territorio, sino en todo el mundo».1051 No se puede olvidar que «una cosa es utilizar la fuerza militar para defenderse con justicia y otra muy distinta querer someter a otras Naciones. La potencia bélica no legitima cualquier uso militar o político de ella. Y una vez estallada la guerra lamentablemente, no por eso todo es lícito entre los beligerantes»”, continúa el texto.

En referencia específica a ataques como el perpetrado por EEUU e Israel contra Irán, el Magisterio de la Iglesia apunta que “una acción bélica preventiva, emprendida sin pruebas evidentes de que una agresión está por desencadenarse, no deja de plantear graves interrogantes de tipo moral y jurídico. Por tanto, sólo una decisión de los organismos competentes, basada en averiguaciones exhaustivas y con fundados motivos, puede otorgar legitimación internacional al uso de la fuerza armada, autorizando una injerencia en la esfera de la soberanía propia de un Estado, en cuanto identifica determinadas situaciones como una amenaza para la paz”.

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