Tierra Santa, a la espera de los peregrinos

Cómo es recorrer hoy los Santos Lugares, sin visitantes, pero donde la presencia cristiana permanece inalterable
Una peregrina etíope reza sobre la piedra de la unción, en la basílica del Santo Sepulcro.

Misa en el Santo Sepulcro a las 7 de la mañana. El periodista puede acceder sin dificultad al minúsculo recinto donde se halla la tumba del Señor y escuchar Misa, con la compañía de tres religiosas, un monaguillo y una persona que acompaña al sacerdote celebrante. Nadie más.
Misa a primera hora en la basílica de la Anunciación, en Nazaret. Solo asiste un puñado de religiosos y religiosas que viven allí. Se puede rezar con calma.
Cafarnaúm. Sinagoga, e iglesia que alberga la casa de San Pedro. Solo una peregrina, peruana, en todo el recinto.
“Tierra Santa está vacía y es desolador”, comentaba a Mundo Cristiano María, una española que trabaja desde hace seis años para el Patriarcado Latino en Jerusalén. Recorrer hoy en día este terreno es encontrarse sin peregrinos los Santos Lugares, habitualmente abarrotados de gente, desde que el fatídico 7 de octubre Hamás desencadenase la masacre. Israel vive en guerra declarada contra Hamás desde entonces. Aunque el conflicto se limita a Gaza y el visitante que recorre el país experimenta la seguridad, el miedo ha ahuyentado a los peregrinos. Lo cierto es que en los lugares que recorren los peregrinos no hay sirenas de alarma, no hay disparos ni misiles. Es la seguridad que uno puede encontrar en cualquier ciudad española. Y alguna peregrinación empieza a llegar.
Mundo Cristiano ha tenido ocasión de recorrer, junto a un grupo de periodistas, y de la mano de la Oficina Nacional de Turismo de Israel, los Montes Santos de Tierra Santa y ha sido testigo de primera mano de cómo es la vida hoy en la tierra de Jesús. Pero la pregunta clave es: ¿Se puede venir hoy a Tierra Santa con seguridad? La respuesta es: sí.
“Los patriarcas, el del patriarcado latino y del resto, estamos deseando y esperando, animando a las personas a venir, a volver. Porque es importante, tanto por la experiencia que se vive en Tierra Santa como por el bien que los peregrinos traen”. Las palabras de María resumen el ánimo que encuentra hoy el visitante con cualquiera de quienes viven en Tierra Santa.

Desde Nazaret

El viaje comenzó en Galilea, en el Monte del Precipicio, el lugar desde donde sus compatriotas quisieron despeñar al Señor. Permite ver toda la llanura de Yizrael, o de Esdrelón, escenario de tantos episodios de la vida de Jesús.
Muy cerca se halla Nazaret, donde vivió sus primeros años. La habitan en la actualidad ochenta mil personas, en un 70% musulmanes. El centro es la basílica de la Anunciación, el lugar donde, según la tradición y marca una estrella de piedra, “el Verbo se hizo carne”. El templo, construido por Giovanni Muzio con los planos de Berlucci, fue dedicado en 1964 por Pablo VI en su viaje histórico a Tierra Santa. Una de sus puertas laterales será, al parecer, la Puerta Santa del Jubileo de 2025 en esta región.

El altar en forma de barca de la capilla Duc in Altum, con el mar de Galilea al fondo.
El altar en forma de barca de la capilla Duc in Altum, con el mar de Galilea al fondo.


Muy cerca de la basílica se encuentra el centro Santa María de Nazaret, que llevan las Sisters of Nazaret, una congregación fundada en Lyon. Entre tantos lugares históricos y religiosos puede pasar inadvertida la tumba de San José que aquí se oculta. Sister Gina, una religiosa de Kerala (India), explica que, fortuitamente, durante unas excavaciones, encontraron que en el subsuelo había una gruta. Después de investigaciones, se comprobó, que este lugar coincidía con el que unos documentos de la época de los cruzados anotaban que se hallaba “la tumba del Justo”. Hoy puede visitarse, y ver la gran piedra rodada que servía como puerta del recinto funerario.
En esta casa viven ocho religiosas ahora. Como casa de peregrinos tienen capacidad para albergar hasta a 110 personas. Siempre suele estar llena. Ahora, no hay nadie. Ellas subsisten con la ayuda de la Congregación.

En el Tabor

El Monte Tabor se alza solitario en medio de la llanura. A los pies, el poblado de beduinos que habitan aquí celebra una boda con ruido y jolgorio. En la cima, el lugar donde el Señor se trasfiguró. El templo, de 1960, también es de Berlucci, y quiso emplear alabastro, lo que provee al edificio de una singular luminosidad interior.
En Galilea se halla Magdala. Un lugar peculiar. Lo adquirieron los Legionarios de Cristo con la idea de edificar un centro para peregrinos. Y al comenzar encontraron restos arqueológicos. Siguieron excavando y hoy día es uno de los centros arqueológicos más interesantes, con los restos de una sinagoga del siglo I d.C. -descubierta en 2009-, junto a un mercado y baños rituales. Aquí se halló la “piedra magdala”, una especie de atril para los rollos de la Torá. La ciudad fue importante en la via maris, y fue patria de María Magdalena.
Del moderno centro de peregrinos destaca la capilla Duc in Altum, cuyo altar tiene forma de nave. El fondo, una amplia cristalera que permite ver el mar de Genesaret, lleva a la idea de estar navegando como el Señor, con sus Discípulos.
El bullicio aquí indica que sigue habiendo grupos de peregrinos. El P. Kelly, uno de los sacerdotes que atienden Magdala, asegura que reciben peregrinaciones todos los días. También explica que a finales de junio tuvieron una alarma de bombardeo. Era la segunda desde el 7 de octubre. Y fue falsa alarma. A este centro llegan ahora pequeños grupos. Los neocatecumenales suelen traer algún autobús lleno de peregrinos, a pesar del conflicto. También han acogido a 240 trabajadores de un kibbutz, desplazados por la guerra.

En las Bienaventuranzas

En la ruta por los Montes Santos la siguiente parada es el monte de las Bienaventuranzas, en un paraje magnífico, con vistas al mar de Galilea. El templo, moderno, octogonal como ocho son las Bienaventuranzas, también fue levantado por Berlucci. Solo se ve a los periodistas y a la religiosa que, con paciencia y visión sobrenatural, atiende la tienda de objetos religiosos, ahora sin clientes. Independientemente de todo, unos veinte franciscanos permanecen aquí, haya guerra o no. Junto a ellos, algunos estudiantes.
Sin ir muy lejos, se llega a Kafr-Nahum, Cafarnaúm, el que fue centro de operaciones de Jesús durante su vida pública. Se conserva la casa de san Pedro, visible bajo una iglesia moderna levantada encima de ella. Y enfrente, los restos de la sinagoga del siglo V que, también, se asientan en los restos de la sinagoga original, de la época de Jesús, y donde existe constancia de que el señor explicó las Escrituras.
Aquí encontramos a una peregrina, como rara avis. Rosana es peruana, pero reside en Houston. Tocada con una gorra con la leyenda “Jesus loves you” explica que es la duodécima vez que viene a Tierra Santa y que en todos los lugares donde se aloja está prácticamente sola. Persona devota, se queda rezando sus oraciones y emocionándose una vez más de estar en los mismos lugares que recorrió Dios en la tierra.
Los visitantes hacen una parada en el hotel David’s Harp (“El arpa de David”). Abierto en abril, muestra que en Israel se sigue trabajando por atraer peregrinos. Este hotel pertenece a uno de los llamados judíos mesiánicos: una amplia comunidad de judíos de religión que admiten a Jesús como Mesías. Está ahora lleno de judíos que celebran el sabbath.

En Jerusalén

La ciudad tres veces santa acoge a los visitantes con paz y seguridad, pero sin el bullicio tradicional, sobre todo en el Suk, el mercado, habitualmente abarrotado de peregrinos y turistas.
El monte más santo es, sin duda, el Calvario, que se halla dentro de la basílica del Santo Sepulcro, meta de todo peregrino. Ahora es el momento de visitarlo con tranquilidad y sin colas. Dos franciscanos, una mujer etíope con sus hijos, una pareja de norteamericanos… No hay aglomeraciones. Se puede rezar tranquilamente en la capilla del Calvario, o en el Edículo que contiene la tumba del Señor.
María, la española que trabaja en el Patriarcado latino, informa: “hay muy pocos peregrinos. Eso crea una sensación un poco extraña, aunque la vida continúa con aparente normalidad”.
Ella ha visto grupos de peregrinos en los últimos meses, sobre todo, asiáticos y brasileños, “pocos en comparación con lo que había antes de la guerra, ni mucho menos antes del COVID. Y también algunos neocatecumenales”. Explica que “ellos quizás son más internacionales y más lanzados, porque tienen ya conocimiento del terreno y contactos locales. Entonces tienen más elementos para discernir la seguridad de hacer un viaje”.
El punto de vista de George Sandruni es similar. Él es un ejemplo vivo de esas familias asentadas en Jerusalén desde siempre. Pertenece a una saga de artistas armenios dedicados a la cerámica. En su caso, explica que la bajada de turistas no le ha afectado tanto, pues reciben numerosos encargos diarios.
El peregrino hoy, entre otros lugares, tiene dos citas interesantes. Por un lado, las excavaciones que se están haciendo en la Ciudad de David, y que están sacando a la luz partes históricas de la Ciudad Vieja de Jerusalén y el túnel de los asmoneos, que une desde lo que era la piscina de Siloé con el templo (el Muro de las Lamentaciones actual).
Merece igualmente la pena el renovado Museo de Jerusalén, en la Torre de David, junto a la puerta de Jaffa. Exhibe cuatro mil años de la historia de Jerusalén. Une ruinas arqueológicas con modernas presentaciones electrónicas, vistosos audiovisuales, hologramas y maquetas. También se puede disfrutar de unas vistas asombrosas de Jerusalén desde lo alto de la fortaleza.
Un lugar donde cenar es el restaurante Eucalyptus, en Artists Colony, conocido por ofrecer cocina israelí de raíces bíblicas del chef Moshe Bassom.

Saxum, visita obligada

El Centro de Visitantes Saxum, en Abu Gosh, en el Camino de Emaús, se ha convertido en una visita obligada desde que abriese las puertas en 2019. Posiblemente sea el mejor modo de iniciar un recorrido por Tierra Santa. Ofrece a los peregrinos una explicación general y organizada de todo que van a ver. Audiovisuales y piezas de museística moderna sitúan muy bien a quien va a recorrer los Santos Lugares.
También ellos aspiran a la vuelta de los peregrinos. Antes del 7 de octubre recibían 1.800 visitantes al mes. Después, solo ha venido un grupo, como tal. Sí vienen visitantes del propio Israel; en su inmensa mayoría, judíos, y algún musulmán.

El grupo de periodistas, en el Saxum Visitor Center.
El grupo de periodistas, en el Saxum Visitor Center.


El centro, creado por iniciativa del sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei, el Beato Álvaro del Portillo, incluye también una casa de retiros y convivencias que espera impulsar su actividad cuanto antes.
María, la española del Patriarcado, reiteraba la relevancia para esta tierra de que los peregrinos regresen: “por el hecho de visualizar la presencia cristiana y también por el hecho de normalizar la vida ordinaria, es decir, que la presencia de personas que son de alguna manera testimonios, testigos internacionales, da a la población local un deseo de al menos mostrar una imagen de normalidad y de que las cosas discurran con mayor normalidad”.

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