El mes pasado le escribí a Sócrates. Si guardas la revista, lo puedes comprobar. No me contestó.
Y eso que no era una “Carta a la ciudadanía”, sino a Sócrates. Pero no dijo ni mú: vamos, que se hizo el muerto.
Hablaba de mi esperanza en los jóvenes. Hoy he pensado que, para muestra, un botón. O catorce.
Catorce son los estudiantes de la Universidad de Navarra que se van a la selva peruana medio mes de julio para llevar a cabo una iniciativa solidaria.
No saldrá en los telediarios. Pero aquí, sí. Que estamos —también— para contar buenas noticias.
Ese grupo de universitarios, entre otras cosas, impartirá clases presenciales en diversas comunidades indígenas de la selva amazónica peruana, y otro grupo más numeroso de estudiantes continuará con clases online, durante el curso académico 2024/25.
Habrá enseñanza de fundamentos de ética y antropología a 700 niños del colegio Aldea del Niño, en Mazamari (Perú). Además de clases de refuerzo de Matemáticas y Lengua, estos estudiantes impartirán sesiones acerca de la dignidad del ser humano, la igualdad entre hombre y mujer, el respeto en las relaciones personales, el cuidado de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, etc.
Además, organizarán actividades deportivas y culturales por las tardes con los alumnos internos, que son los indígenas procedentes de las comunidades selváticas.
Los voluntarios estarán al menos tres días en plena selva amazónica acogidos por las comunidades indígenas.
La Aldea del Niño será su entidad local colaboradora: es una institución educativa sin ánimo de lucro en Mazamari, Perú. Fue fundada en 2001 para acoger a niños huérfanos y familias con pocos recursos económicos, en un proyecto impulsado por el sacerdote franciscano de Valencia Padre Joaquín Ferrer.
El colegio cuenta con 40 docentes. De los 700 alumnos, algunos actualmente son huérfanos, otros residen en el colegio por la larga distancia a sus casas (sus comunidades están en la selva) y algunos otros son estudiantes que viven en los alrededores. En el colegio se respetan y fomentan las raíces de los alumnos, muchos de ellos procedentes de indígenas Ashaninkas de la Selva Amazónica.
La formación que los voluntarios impartirán está en continuidad con la que transmiten las monjas profesoras del colegio, basada en tres pilares fundamentales: oración, trabajo y esfuerzo. O sea, ora et labora.
Los alumnos encuentran en el colegio un refugio y personas que les guían a descubrir su misión en la vida, su vocación. En una cultura donde se fomenta el matrimonio temprano o el consumo de droga, así como otros hábitos escasamente saludables o se siente la falta de educación y formación académica, el colegio les presenta un abanico de posibilidades: trabajo, formar una familia, volver a la selva más preparados, seguir formándose. El objetivo de estos educadores de la Aldea es disponer a sus estudiantes para un mejor futuro: formar a hombres y mujeres buenos y trabajadores, con capacidad y conocimiento para tomar decisiones.
La residencia universitaria CampusHome de Pamplona, con la que colaboro, les ha aportado una ayuda de 2.000 euros; necesitan más: el presupuesto de la actividad solidaria es elevado para la economía de estos jóvenes. Además, los voluntarios pretenden aportar una ayuda económica al colegio para subvencionar a algunos alumnos sin medios.
Por este motivo, los voluntarios agradecen la colaboración ciudadana a través de Bizum y la difusión de este proyecto. Te dejo su teléfono: 619 556 531.
No espero que Sócrates me conteste. Aunque quizás, si un lector les llama a ellos (son Nacho y muchos más), nos dé una alegría a todos. ¡Hará bien!
Fake medieval
Mi camino hacia el Occidente asturiano no lo hago por Lugo sino por León. A veces, con buen tiempo, atravieso Pajares, una opción tortuosa pero