Rafa, Nacho, Ángel, Sandra, Paola, Mayte, y Mati. «Siempre Así» es Sevilla, es Andalucía. Sus aromas, su folclore, su arte, y su primavera. Pero también su Semana Santa, su Virgen del Rocío y su sentida espiritualidad, tan particular. Tantas décadas haciéndonos vibrar con discos, canciones y conciertos, que a veces parece imposible que puedan lograr sorprender de nuevo a su público. Y sin embargo, una y otra vez, lo consiguen. Esta vez de un modo especial.
Coincidiendo con la llegada de mayo, el mes de la Virgen, y en el Día de la Madre, el grupo estrenó una de sus canciones más especiales. Se trata de Señora, elegantísima letra dedicada a la Madre de Dios, que Rafa Almarcha, líder del grupo, compuso hace años y que ahora se han decidido a grabar en estudio, saldando una deuda que sentían en su corazón, una deuda con su espíritu rociero, con su Virgen del Rocío, y tal y como explican, también con ellos mismos y con el gran público.
Las primeras estrofas de la canción marcan el tono de íntimo recogimiento, ese silencio orante, que inspira todo el tema: “Aquí me tienes de nuevo arrodillado / ante tu imagen divina / como un niño asustado / que a su madre necesita. / Vengo buscando el refugio / que siempre encuentro en tu ermita… / Señora”. La íntima emoción que resume, al fin, toda la espiritualidad rociera, y en realidad, toda la espiritualidad cristiana en torno a la Madre de Dios.
A quien pudiera sorprender que el nuevo single del gran grupo de la rumba sea algo parecido a una oración, conviene recordarle que no es posible entender la historia tan particular de «Siempre Así» sin mirar de reojo a los orígenes, a los que por una u otra razón siempre acaban volviendo. El grupo nació en el Coro de la Hermandad del Rocío de Triana, y la misma pandilla de amigos que entonces decidieron emprender su aventura musical sigue ligada por los mismos vínculos: la amistad, la familia, la fe, la Virgen del Rocío.
Así, Señora, que puede leerse como el canto a una madre, pero sobre todo como una postración musical a los pies de la Virgen, es también una manera de cerrar el círculo que hace décadas iniciaron, y al que vuelven una y otra vez. A fin de cuentas, todo aquel que ha asistido a sus conciertos sabe que en todas sus actuaciones terminan de la misma manera, con todo el público en pie, y el grupo entonando con devoción su apoteósica y emocionante Salve rociera que siempre dedican a la Madre de Dios, ya sea una actuación íntima en un teatro o un concierto multitudinario en plenas fiestas, o en una gran discoteca. La Salve siempre suena y constituye el momento más emocionante de todo el concierto.
El sencillo videoclip que acompaña a Señora intercala tomas de la grabación del single en el estudio, con imágenes de las madres de los miembros del grupo, momentos del final de sus conciertos cantando la Salve rociera del olé, y pasajes de la procesión de la Virgen del Rocío el lunes de Pentecostés.
Un millón de discos vendidos
Quien dice que la fama destroza grupos y amistades no conoce el caso de éxito de «Siempre Así». Tienen en común con los «Hombres G» –otra célebre excepción en nuestra música- llevar más de treinta años juntos y seguir siendo amigos, y también seguir llenando estadios y grandes recintos. El grupo ha editado 16 discos y ha vendido cerca de un millón de copias a lo largo de su carrera. Han logrado hacer de la rumba y el folclore andaluz una bandera, que es también un canal privilegiado para transmitir buenos sentimientos, bellezas, y valores, muchos valores.
En “Siempre Así” encontramos la amistad –Todo lo que ha llovido, Siempre así-, la esperanza –Está la puerta abierta, La chispita, Que se escuche tu canción-, el amor verdadero –Donde descansa todo mi amor, Alguien, El amor es otra cosa-, la paternidad –Ellos te dan la vida-, o la fe –El sentido de la vida, Yo sí creo en ti. Todo ello sin perder de vista la diversión –Mahareta, Te prepongo una fiesta-, las sevillanas –Katuka, Triana-, e incluso los homenajes a la cultura y la música española –Surtido romántico, Homenaje a la familia Aragón, 19 días y 500 noches, Mediterráneo.
Como ocurre con todas las bandas de largas trayectorias, el camino hasta aquí no ha sido una senda de rosas. También ha habido momentos difíciles, subidas y bajadas de popularidad –pensemos en la resaca de aquel single que les lanzo por todo el mundo, “Si los hombres han llegado hasta la luna”-, y las complicaciones propias de un grupo de hombres y mujeres que han de compaginar sus carreras musicales y giras con la prioritaria atención a sus familias, que en su caso además son todas numerosas.
Sin embargo, cada vez que hablo con ellos escucho lo mismo, el balance es siempre positivo: una mezcla de ilusión, recuerdos bonitos, orgullo por lo logrado, amor a la música, y gratitud, mucha gratitud; a veces les cuesta expresar si están más agradecidos por los éxitos y la carrera musical internacional que han desempeñado de la nada hasta hoy, o si lo están por seguir manteniendo vivo, más vivo cada día, el latido de la amistad entre ellos.
Les cuesta, pero es una trampa: si rascas un poco en la conversación, admiten que ningún logro del grupo está por encima de la amistad que les une desde hace un montón de años.
Una acción de gracias
Al cumplir su trigésimo aniversario, en el verano de 2022, actuaron en la iglesia de San Ignacio de Loyola en Roma, y un día después, frente al altar de la cátedra de Bernini de la basílica de San Pedro del Vaticano interpretaron su “Misa de la alegría” como acción de gracias por las tres décadas de éxitos y alegrías sobre los escenarios, recibiendo posteriormente la felicitación del Papa Francisco.
Todo en “Siempre Así” es un viaje, un recorrido con un destino claro en el que se entremezclan la diversión, la alegría, la belleza, la magia de la música, y los valores cristianos. Por eso en ese aniversario tan especial, creyeron que viajar a Roma y actuar en San Pedro del Vaticano era la mejor manera de poner el broche a una etapa larga y fructífera dando gracias a Dios. Y, en cierto sentido, también el mejor trampolín para comenzar con fuerza el reto de los años que tengan que venir en adelante, danzando por escenarios, países, televisiones y estudios de grabación.
La historia de “Siempre Así” es, en definitiva, ese camino que va, de la mano de Dios, desde el coro de Triana hasta Roma, una senda en donde se abrazan belleza, arte y fe.
Que va y que volverá a ir, porque Señora solo viene a demostrar que el talento compositivo de Rafa Almarcha se mantiene en lo alto, y que la ilusión del grupo por sorprender, por divertir, por conmover, por seguir conquistando público –ya lo tienen de varias generaciones- se conserva intacta, como la primera vez.