¿Por qué la prohibición del burka no tiene nada que ver con la libertad religiosa?

Un proyecto de Ley presentado por Vox y PP para prohibir el uso de burka y velo del tipo niqab, el que deja a la vista sólo los ojos, ha abierto un debate extendido por todo Occidente. La idea de prohibir este atuendo que se usa en sólo algunos países islámicos no tiene nada que ver con el racismo, sino con la correcta interpretación de la libertad religiosa, la protección de la libertad y la dignidad de la persona, y la necesidad de garantizar la seguridad.
¿Por qué la prohibición del burka no tiene nada que ver con la libertad religiosa? Imagen generada con Gemini

Un proyecto de Ley presentado por Vox y PP para prohibir el uso de burka y velo del tipo niqab, el que deja a la vista sólo los ojos, ha abierto un debate extendido por todo Occidente. La idea de prohibir este atuendo que se usa en sólo algunos países islámicos no tiene nada que ver con el racismo, sino con la correcta interpretación de la libertad religiosa, la protección de la libertad y la dignidad de la persona, y la necesidad de garantizar la seguridad.

El problema de los debates que se abren en las sociedades occidentales es que el sentido de cualquier propuesta acaba diluyéndose entre ataques ideológicos que sólo buscan una polarización exacerbada que mantenga a la población dividida. El último ejemplo ha sido el debate sobre la utilización de algunos modelos de velo de algunas corrientes islámicas, como el burka y el niqab, que cubren por completo el rostro e incluso dificultan la visión.

Cuando el Partido Popular y Vox presentaron un proyecto de Ley en el Congreso que decayó porque no contó con votos suficiente y, acto seguido, Junts anunció que presentaría su propio proyecto con igual objeto, las opiniones no se hicieron esperar. En redes sociales, los posicionamientos llegaron hasta extremos insospechados. Por ejemplo, un conocido catedrático de Derecho Constitucional llegó a comparar esta prohibición con impedir el uso de la discreta rejilla que adorna algunos sombreros de mujer. Otros comentaristas alegaban que, si se prohibía el burka, había que prohibir también los nazarenos de las procesiones de Semana Santa o los hábitos de las religiosas.

El burka verdadero sentido de la libertad religiosa

Cuando se debate este tema, hay que tener la precaución de no caer en la perspectiva francesa. El motivo por el que se prohíben estas prendas no tiene que ver con la exposición de signos religiosos en público. De lo contrario, la religión quedaría expresamente ligada al ámbito de lo privado. La constitución española es clara al respecto y se respeta la libertad de culto, también en el ámbito público. Además, no puede haber discriminación por motivos religiosos.

El límite de libertad e imposición en el uso del burka

La diferencia entre el burka y otros signos culturalmente ligados a una religión (como el velo tradicional musulmán, las cruces, los crucifijos, los escapularios y las medallas católicas, o la kipá judía, por poner algunos ejemplos), es que el burka y el niqab resultan una imposición de obligado cumplimiento a una parte de la población, no una elección, y además merman la dignidad de la mujer que los lleva.

La merma de dignidad no sólo se produce por el hecho de que no se reconozca su rostro, sino por las dificultades que este atuendo entraña para su vida normal en el ámbito público. No sólo hace muy difícil ver, sino que cuesta respirar en determinadas circunstancias y es imposible comer o beber con el burka puesto (y muy complicado con el niqab). Lo que se protege es la dignidad de la mujer ante una interpretación excesiva del Corán, que se refiere a una vestimenta adecuada pero no habla de tener que tapar el rostro.

No es tolerancia, es libertad y dignidad

Otro de los engaños de este debate es pensar que “toleramos” determinados velos y “no toleramos” estos velos. La tolerancia es una concesión. En realidad, respetamos la libertad religiosa y eso implica respetar algunas expresiones de esa libertad, pero no aceptamos comportamientos que resulten denigrantes para la dignidad de la persona, vengan de la religión que vengan, puesto que no es una cuestión religiosa sino ética.

Cuestión de seguridad: el burka no muestra el rostro

Hay un aspecto mucho más práctico que han usado algunas legislaciones para no entrar en terreno pantanoso: el rostro no se puede llevar cubierto por una cuestión de seguridad. Cuando una persona quiere obtener su pasaporte, su documento de identidad o una mera tarjeta de transporte, una de las exigencias es precisamente mostrar el rostro completo, sin nada que interrumpa o dificulte la visión. No se admiten velos, pero tampoco gorras de beisbol. No se admite nada que cercene las posibilidades de reconocer a la persona.

En los espacios comunes, públicos o no, es habitual que se requiera al individuo mostrar su rostro para garantizar la seguridad del resto de personas que comparten ese lugar. Legislaciones como la belga exigen el rostro descubierto en todos los espacios públicos incluida la vía pública. En Holanda, el veto se aplica a transporte público, hospitales y centros educativos.

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