La editorial Asmodée saca al mercado este gran juego, en colaboración con Lego, en el que hay que construir el palacio del rey mono.
Los componentes son básicamente piezas de Lego y cartas de construcción. Un material muy cuidado y visualmente atractivo.
La idea es ir colocando las piezas desde el tablero base, unas encima de otras, formando arcos simulando una escalera. Siempre que se termine una escalera hay que adornarla con una pieza del color de la casilla de la base.
Cuantos más arcos se coloquen más monocréditos se conseguirán, lo que permitirá adquirir cartas de construcción. Dichas cartas son la clave del éxito de la partida ya que otorgarán más piezas de construcción, ya sea de manera inmediata o de modo recurrente, y darán puntos de victoria en forma de plátanos.
Cuando se tenga que coger alguna pieza de la reserva y no queden, se desata el final de la partida, y aquel que tenga mayor número de bananas será el vencedor.
Resulta un juego muy divertido y familiar. Al principio puede parecer tedioso y complicado de entender pero conforme se juega se va aprendiendo y la sensación de vértigo se acentúa, debido a la planificación y posibilidades de crear nuevas escaleras.
Cuenta con varias mini-expansiones (la rana, la mariposa, el mono y la calavera) que mejoran notablemente los condicionantes del juego. Muy recomendable.

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Estrategia y tensión