León XIV: un Papa con la cruz a cuestas que pide a sus sacerdotes que sean verdaderos siervos

Viacrucis en el Coliseo

La primera Semana Santa de León XIV al frente de la Iglesia arranca con algunos cambios. Será él mismo quien lleve la cruz en el tradicional Viacrucis por el Coliseo y, en los oficios del Jueves Santo, en lugar de trasladarse a una cárcel como hizo Francisco, lavará los pies a doce sacerdotes en representación del crucial papel apostólico que desempeñan.

Desde el inicio del pontificado de Juan Pablo II, ningún Papa había portado personalmente la cruz como gesto en los pasos de Viacrucis. En el primer Viernes Santo de León XIV como Papa, será él a quien veamos llevar la cruz de madera por el Anfiteatro Flavio, en el rito que recuerda el camino de Jesús hacia el Gólgota. Las meditaciones han sido escritas por el religioso franciscano Francesco Patton.

El año pasado, la Semana Santa estuvo marcada por la enfermedad de Francisco. Fue el propio Papa, que pasó unos días en Santa Marta después de una larga hospitalización, quien escribió las meditaciones del Viacrucis. Pero no lo pudo presidir por su estado de salud.

Lavatorio de los pies el Jueves Santo

El día anterior, el Jueves Santo, León XIV recupera la tradición de celebrar en San Juan de Letrán, en su calidad de obispo de Roma, el lavatorio de los pies que el Papa Francisco había trasladado a algunas cárceles. Además, en esta ocasión, el Papa no lavará los pies a un grupo de presos sino a un grupo de sacerdotes de modo que se subraya el simbolismo de orden sacerdotal como heredero de los apóstoles.

Rezar por los sacerdotes en crisis

Para León XIV, el cuidado de los sacerdotes es una auténtica necesidad para la Iglesia. Por eso, en el mensaje sobre su intención de oración para el mes de abril, difundido por la campaña ‘Reza con el Papa’, a través de la Red Mundial de Oración del Papa, hizo hincapié en la necesidad de rezar por ellos.

En su oración, el Papa dirige una súplica por los sacerdotes que atraviesan momentos de dificultad “cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza” y subraya que los presbíteros “no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados, discípulos humildes y queridos, y pastores sostenidos por la oración de su pueblo”.

Además, el Pontífice subraya la importancia de redescubrir la dimensión comunitaria del ministerio sacerdotal e invita a los fieles a “escuchar sin juzgar, agradecer sin exigir perfección y acompañar con cercanía y oración sincera”.

Asimismo, pide especialmente que los sacerdotes puedan contar con “amistades sanas, redes de apoyo fraterno y sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban”.

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