Seremos tripulantes del barco pirata “Istanbil”, pero cada uno jugará un papel diferente: pirata, marinero o un loco cultista de monstruos marinos. Deberán guiar el barco hacia la Isla del Tesoro, a las islas del Caribe o al Kraken.
Esto se conseguirá eligiendo un capitán que a su vez elegirá a un teniente y a un timonel. Tanto capitán como teniente elegirán entre dos cartas de navegación una, que colocarán en el cuaderno de bitácora, pero será el timonel el que decida la carta -de las dos anteriores- que hará mover el barco en la dirección indicada. Eso siempre y cuando no se produzca un motín y derroquen al capitán por su mala gestión. Además cada jugador tendrá una carta de personaje que le otorga una habilidad que podrá utilizar una vez en la partida, y hay casillas en el tablero que activan acciones adicionales. Cuando el barco llegue al final aquellos que hayan conseguido llegar a su destino serán los vencedores.
Juegazo de faroleo y deducción, donde la interacción entre jugadores está asegurada. La figura del capitán es clave para formar el equipo adecuado y lograr sus intereses, pero debe ser precavido y astuto con los motines.
El juego cuenta con dos versiones, una “esencial” donde los componentes son de cartón; y otra “deluxe” con figuras de plástico de muy buena calidad, aunque también se encarece el precio. Muy divertido.

Radiografía del matrimonio en España: ¿por qué hemos dejado de creer en el amor?
En las últimas décadas, la institución del matrimonio en España ha experimentado una metamorfosis tan profunda que los datos de hoy resultarían irreconocibles para una pareja de los años 80. El paso natural de la mayoría de la población a lo largo de buena parte de la historia –casarse y formar una familia– es ya solo una de las opciones. Hay factores económicos, sociológicos, religiosos y uno que late tras todos ellos: pocas personas creen en el amor para siempre. ¿Qué ha pasado?


