Para los más pequeños de la casa, este juego, muy divertido y familiar.
El desarrollo de la partida consiste en repartir una serie de cartas según el número de jugadores de las 32 disponibles. Dichas cartas están dibujadas por ambas caras con una representación que varía en un detalle.
Se colocan cinco en el centro de la mesa y todos las observan durante unos instantes. A continuación cierran los ojos, excepto el jugador de turno que voltea una de ellas, momento en el que se vuelven a abrir los ojos y hay que encontrar la carta que ha cambiado.
El primero de los jugadores que acierte, pondrá una de las cartas de su mano encima de la mesa y se convertirá entonces en el jugador de turno.
En caso de que nadie acierte, el jugador que volteó la carta será el que se desprenda de una carta. Aquel que primero se quede sin cartas será el ganador.
Se trata ciertamente de un juego muy sencillo, pero al mismo tiempo, entretenido. Resulta especialmente apto para niños, ya que les despertará la agudeza visual y pondrá en juego la capacidad memorística.

Blokus
Estrategia y tensión