Juego abstracto que consta simplemente de un tablero cuadrado (aunque existen otras versiones con otras formas distintas) y cuatro conjunto de piezas en cuatro colores (azul, amarillo, verde y rojo) que son polionimós, es decir, estructuras formadas por cuadrados conectados entre sí de distintos tamaños comprendidos entre 1 a 5 cuadrados.
La partida consiste en ir colocando las piezas en el tablero para expandirse por el terreno de juego, cumpliendo una única condición: las piezas del mismo color deben colocarse tocándose estrictamente por los vértices (mínimo uno), pero pueden ser adyacentes a piezas de otros colores. Se van desarrollando los turnos hasta que nadie pueda colocar ninguna pieza más. Entonces se pasa a la puntuación final, en la que puntuará negativamente cada cuadrado de los polionimós que no se han colocado en el tablero. El que tenga menos puntos negativos será el vencedor.
Increíble juego de estrategia, con mucha interacción entre los jugadores y una puesta en mesa sencilla, con reglas tan simples como rápidas de explicar.
Es interesante advertir también que las partidas generan cierta tensión y quebraderos de cabeza. Un juego muy familiar y recomendable.

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