BeDoCare: una mirada actual al legado social deSan Josemaría

Foto de conjunto de las más de trescientas personas de toda Iberoamérica reunidas en São Paulo para trabajar sinergias entre el tercer sector, el ámbito universitario y empresarial.

Los días 10, 11 y 12 de octubre se celebró en la ciudad de São Paulo la segunda edición de BeDoCare, un foro abierto a personas y organizaciones comprometidas con el bien común. El encuentro contó con una conferencia de monseñor Mariano Fazio, en la que recogió el legado social de san Josemaría a los cincuenta años de su viaje por América Latina.
Todo aniversario genera movimiento. Pone en marcha un viaje hacia al pasado, activa la memoria. Del ejercicio de hacer memoria pueden nacer realidades nuevas o renovarse las que ya existen. Eso y más fue lo que sucedió en la segunda edición de BeDoCare realizada en la ciudad de São Paulo, y que invitó a proyectar “El legado para las futuras generaciones”. Se trató de un evento originado en el marco de dos aniversarios: uno que se avecina -los cien años del Opus Dei que se celebrarán en el 2028- y otro reciente, los cincuenta del viaje que san Josemaría realizó por varios países de Iberoamérica en 1974.
Al proyectar en el año 2022 el próximo centenario de la Obra, los miembros del comité de preparación de ese aniversario se preguntaron por qué no reunir en Roma a personas comprometidas en iniciativas sociales que existen gracias al mensaje de san Josemaría.
En esa oportunidad se reunieron unas 150 personas provenientes de treinta países, representando alrededor de noventa iniciativas sociales. Durante aquellas jornadas, algunos de los participantes de América Latina, previendo que en 2024 se cumpliría medio siglo de la visita del fundador del Opus Dei a varios países del continente, encontraron en aquel aniversario una ocasión ideal para llevar a cabo un encuentro semejante al de Roma, pero enfocado en los desafíos comunes que se presentan en sus países. “Jóvenes, trabajo y desarrollo” fueron los temas elegidos para la reunión en Brasil que convocó a ONGs, universidades y empresas, con la convicción de que las iniciativas con mayor impacto surgen de la cooperación de diversos sectores.

Legado social de san Josemaría

Ante un auditorio de trescientas personas provenientes de todo el continente latinoamericano, monseñor Mariano Fazio, argentino, que, como vicario auxiliar de la Prelatura del Opus Dei vive en Roma, abordó las enseñanzas del fundador en una conferencia que tituló “El mensaje y legado social de san Josemaría a cincuenta años de su paso por América Latina”.

Mons. Mariano Fazio, vicario auxiliar de la prelatura del Opus Dei, propuso un recorrido de los mensajes de san Josemaría relacionados al compromiso social cristiano.
Mons. Mariano Fazio, vicario auxiliar de la prelatura del Opus Dei, propuso un recorrido de los mensajes de san Josemaría relacionados al compromiso social cristiano.


Recordando el núcleo del carisma del Opus Dei, expresó que, así como a todos se dirige la llamada a la santidad, todos estamos llamados a buscar soluciones a los problemas sociales. “No puedes vivir de espaldas a la muchedumbre”, dejó escrito san Josemaría en su libro Camino, interpelando a los cristianos a involucrarse en todas las dimensiones de la vida social, algo que habitualmente resumía con la expresión “unidad de vida”.
Fazio destacó una afirmación especialmente luminosa del fundador, que vinculaba el hecho de la Encarnación del Señor, con el llamado a “vivir socialmente la vida de Dios”. Así lo expresaba san Josemaría en una carta: “Es, pues, necesario imitar a Jesucristo para darlo a conocer con nuestra vida. Sabemos que Cristo se hizo hombre a fin de introducir a todos los hombres en la vida divina, para que -uniéndonos a Él- viviésemos individual y socialmente la vida de Dios”.

En las favelas

Realismo y compromiso con el entorno inmediato fue el primer punto del recorrido que propuso Mons. Fazio. Dos ideas que resaltaron otros panelistas y conferenciantes, como la brasileña Andréa Gomides, fundadora del Instituto Ekklos, quien abrió el encuentro provocando al público con la invitación a que levantasen la mano aquellos que hubiesen estado recientemente en lo que en Brasil se conoce como favelas. Alentó a estar en el terreno, a conocer de primera mano a las personas que sufren los problemas sobre los que se conversó esos días.
Con otras palabras, José Paulo Carelli, el director general del ISE Bussiness School, que fue sede del encuentro, expresó la misma idea, proponiendo “huir de las gestiones a distancia”.
Junto con el realismo, monseñor Fazio destacó la necesidad de la formación, recordando que, asumiendo la diversidad de caminos profesionales, san Josemaría promovía que todas las personas tuvieran “un mínimo de conocimiento de los aspectos concretos que adquiere el bien común de la sociedad en la que vive cada uno”.
De la unidad de vida y del fundamento de una formación doctrinal, explicó Fazio, nacerá un sentido de responsabilidad social genuino, auténtico y por tanto sostenible. “Hay que dejar de lado la pasividad, la comodidad, y cargar sobre nuestros hombros este mundo nuestro, tan lleno de necesidades, de injusticias, de sufrimientos”, expresó. Citó otro mensaje de san Josemaría en el que, en los inicios de la fundación de la Obra, alentaba a sus hijas e hijos a que sea el amor a todos los hombres el que lleve a afrontar los problemas temporales sin miedo al sacrificio: “Ningún acontecimiento humano puede seros indiferente, antes al contrario todos deben ser ocasión para hacer bien a las almas y facilitarles el camino hacia Dios”, decía el fundador.
El tercer sucesor de san Josemaría, monseñor Fernando Ocáriz, en la conferencia titulada “Agrandar el corazón”, que ofreció en la primera edición de BeDoCare, se refirió al trabajo como el motor que dinamiza los cambios que el mundo necesita: “El trabajo santificado es siempre una palanca de transformación del mundo, y el medio habitual a través del cual se deberían producir los cambios que dignifican la vida de las personas, de modo que la caridad y la justicia empapen verdaderamente todas las relaciones. El trabajo así realizado podrá contribuir a purificar las estructuras de pecado, convirtiéndolas en estructuras donde el desarrollo humano integral sea una posibilidad real”.
Monseñor Fazio retomó aquellas palabras para insistir en la importancia del realismo y un compromiso social que es accesible a todos desde el ámbito profesional.

Respetar la libertad

La libertad fue otro tema clave en la conferencia, en su recorrido por el legado social de san Josemaría, recordando que una de las características más sobresalientes de sus enseñanzas era su amor a la libertad, no solo en la dimensión social. Reflexionando sobre lo que Benedicto XVI denominó “dictadura del relativismo”, Fazio consideró que “allí donde se niega la libertad, el ambiente social se llena de oscuridades y el agua que debería correr libérrima para saciar la sed de los ciudadanos se estanca y se pudre”.

Andréa Gomides, fundadora del Instituto Ekklos, una aceleradora social, desafió a los participantes a estar “con los pies en el terreno en que se encuentran las personas a las que queremos ayudar”.
Andréa Gomides, fundadora del Instituto Ekklos, una aceleradora social, desafió a los participantes a estar “con los pies en el terreno en que se encuentran las personas a las que queremos ayudar”.


El respeto a la conciencia y el amor a la libertad conduce naturalmente a la capacidad de diálogo. Esta debe ser una nota que distinga al cristiano, aseguró Fazio. “Dios ha querido dialogar con la humanidad para salvarla”, comentó, y recordó que recurrentemente el Papa Francisco invita a “derribar muros y tender puentes”.
Asumiendo que cada punto tratado merecería una conferencia en sí misma, no quiso acabar sin indicar que el espíritu de servicio es una de las características que san Josemaría señalaba con más frecuencia para la santificación de todas las dimensiones sociales. Y de nuevo se dirigió al núcleo del mensaje del carisma del Opus Dei al recordar que “toda tarea humana honesta tiene como finalidad intrínseca el servicio a los demás. Sirve tanto el médico como el ama de casa, el barrendero municipal como la investigadora o el empleado bancario. El servicio no es algo añadido al trabajo humano”.

Compasión y acción

Cincuenta años transcurrieron del viaje que llevó a san Josemaría a conocer y ver con sus propios ojos la diversidad del continente latinoamericano. Una región rica en contrastes que despiertan compasión y reclaman acción. Compasión y acción, dos palabras que dieron cierre a la conferencia.
En su viaje a Venezuela en 1975, san Josemaría respondió a una pregunta sobre la educación de los hijos en relación con los bienes materiales que citó Mons. Fazio y que resume bien el sentir y la visión del fundador del Opus Dei. Una cita larga que el vicario auxiliar quiso leer completamente y que constituye un mensaje y un legado que invita a hacer memoria, a renovar y a crear nuevas realidades en beneficio del bien común:
“Yo les pasearía un poco… por esos barrios que hay alrededor de la gran ciudad de Caracas. Les pondría la mano delante de los ojos, y después la quitaría para que vieran las chabolas, unas encima de otras: ¡y ya les has contestado! Que sepan que el dinero lo tienen que aprovechar bien; que han de saberlo administrar, de modo que todos participen de alguna manera de los bienes de la tierra. Porque es muy fácil decir: yo soy muy bueno, si no se ha pasado ninguna necesidad. Un amigo, hombre de mucho dinero, me decía una vez: yo no sé si soy bueno, porque nunca he tenido a mi mujer enferma, encontrándome sin trabajo y sin un céntimo; no he tenido a mis hijos debilitados por el hambre, estando sin trabajo y sin un céntimo; no me he encontrado en medio de la calle, tendido sin un cobijo… No sé si soy un hombre honrado: ¿qué habría hecho yo, si me hubiera sucedido todo eso? Mirad, hemos de procurar que no le pase a nadie; hay que habilitar a la gente para que, con su trabajo, pueda asegurarse un bienestar mínimo, estar tranquilo en la vejez y en la enfermedad, cuidar de la educación de los hijos, y tantas otras cosas necesarias. Nada de los demás puede resultarnos indiferente y, desde nuestro sitio, hemos de procurar que se fomente la caridad y la justicia”.

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